domingo, marzo 19, 2006














mientras el sol
requemaba mi
piel.
cerraba los

ojos.

el viento azotaba
mis fatuos cabellos,
y la botella de agua,

que sostenía,
sobre mi cabeza

refrescaba mi cara,
mi cuerpo,
la
tierra bajo mis pies.

El viernes.
17 de marzo.
Fiesta en la roma.
La fiesta de cumpleaños de Fernando.
Y aquí, Victor y yo

sábado, marzo 11, 2006


Un homenaje al gran maestro
Juan Rulfo

domingo, marzo 05, 2006

Yo, otra vez



Lo que es estar no haciendo nada, jajaja

Y además la vanidosa, egocéntrica, ególatra, poniendo más fotos mías. O sea!

jueves, marzo 02, 2006

la tarea del Paz

Checando blogs y haciendo caso de reclamos por el messenger, descubrí que un amigo me había dejado una tarea desde enero. Nunca vi esa tarea hasta hoy, y bueno, como nunca he sido incumplida con lo que se me encomienda, ahí van mis 5 extraños hábitos...
1er extraño hábito... Me encanta revisar las carteras de los chicos con los que salgo, sean prospectos o galanes ya establecidos. Y es seguro que cuando me atrevo a metichear en las billeteras es que me interesa bastante el tío en cuestión.
2o extraño hábito... Ponerme gloss en los labios cuando estoy frente a alguien que me gusta. No puedo estar sin chuparme primero y luego aplicarme algún brillito. Me encantan los gloss de sabores, sobre todo los que vienen como en una latita y que son de la marca Agatha Ruiz de la Prada .
3er extraño hábito... Cuando compro una revista, siempre la hojeo de atrás para adelante. No hay una causa, pero siento que así le encuentro más sabor a las fotos. Y generalmente las revistas me gustan por la publicidad que viene en ellas.
4o extraño hábito... Tengo obsesión por comprar cajas de cartón, cajas y botes de metal, de madera, de mimbre, etc pero de diversos tamaños, colores y formas. Tengo bastantes en mi cuarto, y aunque se supondría que ayudarían a mejorar el orden del mismo, siempre lo tengo hecho un desmadre.
5o extraño hábito... Tener todo fuera de su lugar, y encontrarlo sin conntratiempo. En cambio cuando se supone que está todo donde debe estar, siempre termino por no encontrar lo que necesito. Eso si que es un extraño hábito.

una tarde en...


Por el placer de platicar con mi amiga Mónica tanto
hoy como ayer. Besos, amiga...

jueves, febrero 23, 2006

cadeneando...


Pasando por el blog de Claudia me encontre un pequeño cuestionario, que aunque había decidido responder ahí mismo, me atreví a publicarlo aquí, y aquí estan mis respuestas:

5 profesiones por las que he pasado:

periodista, fotógrafa, perfomancera, diseñadora y ejecutiva de cobranza
telefónica, jajaja.

5 pelis que le recomendarías a un amigo:

Crimen Ferpecto, El jardinero fiel, Ciudad de Dios, Charlie y la fábrica de
chocolate, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, Syriana.

5 personas con quien te has ido de viaje (y te volverías a ir):
Mi familia (Lupita, Dona, Itzá, mi mami y yo), Nallely, Susan, Jennie,
Mónica, la de Morelia.

5 debilidades gastronómicas:
el chocolate, el limón, los tacos al pastor, la
pizza, el queso
5 sitios con los que me gustaría estar cada día (incluido hoy):
de viaje por Europa, conociendo gente y lugares nuevos; en
la playa, tomando el sol, tirada en la arena; en un concierto, incluido pase a
backstage y after party; en un bar o fiesta con mis amigos y amigas, bailando;
en el aeropuerto o estación de trenes esperando abordar para llegar a un nuevo
destino.

viernes, febrero 17, 2006

...

este blog si que anda olvidado, ya casi un mes sin algo nuevo, pero como ya es un poco tarde no se me ocurre algo inédito. Lo único que puedo escribir son unas líneas que redacté hace varios años, en la universidad y que formaban parte de un cuento titulado La paranoia es voluntad:

Las noches se vuelcan interminables
Las mañanas como amores, grises.
La paranoia es voluntad
Y la muerte, heroísmo.

Cuando leí el cuento en la semana, no recordaba lo que en ese momento sentía para haberlo escrito, y aún me pregunto bajo que influjo me encontraba o que depresión traía, pues es un texto deprimente y por esa época me eché otros textos bajo ese tenor. Pero ya será después que transcriba dicho texto. Por ahora, te digo hasta pronto.

...mariposa

viernes, enero 20, 2006

sometimes

A veces me asomo por la ventana.
El viento sugerente,
las copas de los árboles bailando,
el sol rozando mi cara.
Sencilla... ligera... cálida,
la brisa se filtra entre las hojas,
y algunas secas se desprenden cayendo sobre la tierra,
cubierta por otras hojas ya muertas.
A veces, dejo que la lluvia moje mis párpados.
Dejo que escurra por mi rostro, ávido de húmedad.
Dejo que penetre por mis poros sedientos y vacíos.
El agua también escurre por mi cuerpo,
la ropa se pega a mi silueta, y por último refresca lo que la brisa calienta.
A veces, lloro sin un motivo,
a veces, duermo sin sueño
a veces, te hablo
a veces, te necesito...

jueves, enero 05, 2006

Ahora no me rodea ningún color,
sólo frío,
incoloro, traslúcido,
impalpable.
Cierro los ojos y aunque miles de imágenes de agolpan en mi cabeza
intentando domar los pensamientos,
la sensación en mi entrepierna rompe esas
imágenes. El cosquilleo se expande y por unos segundos la respiración se
detiene.
Sólo estoy yo. Yo estoy sola.

domingo, diciembre 18, 2005

:-D :-D :-D :-D :-D

Feliz año, tíos y tías!

Joder!!!

viernes, noviembre 25, 2005

Simplemente creo que la paciencia no es una de mis
virtudes.
¿Eso contesta la pregunta?

lunes, noviembre 14, 2005

Sin documentos

Aunque suene a rola de Los Rodríguez, no encontré
título más adecuado para una historia por muchos conocida. Al tercer día de
haber llegado a Barcelona, como siempre nos fuimos a tomar el consabido baño de
sol sobre la gruesa arena de Barceloneta. Me moría de sueño, ya que nos
habíamos desvelado el día anterior yendo a casa de un sueco y un argentino que
habíamos conocido en la misma playa, así que me dormí unas horas junto a nuestro
campamento (chelas, agua, pan, carnes frías, nuestras bolsas, la mochila de la
Moni, un paraguas, nuestra ropa). Mis amigas se fueron a caminar o no sé a
donde, porque cuando desperté no estaban cerca. Alrededor de nuestro camping un
montón de tíos y tías de diversas nacionalidades y un chorro de marroquíes
gritando: ¡¡Agua-cerveza-beer!!, con un tonito bien imitable y bien chistoso. Me
limpié la baba al despertar, jaja, y me senté a mirar las pequeñas olas de aquel
frío Mar Mediterráneo. Las ñoñas de mis amigas venían riéndose y acercándose a
mi. No me pelaban, así que les sugerí comer una baguette. Sacamos los
instrumentos e ingredientes para las mismas y el migajón restante lo brindamos a
la parvada de palomas aglomeradas en nuestro perímetro. A la media hora de
haber comido, llegó un marroquí diciéndonos que los chavos de "allá" nos
invitaban un trago. Al voltear vimos a dos güeros con gafas levantando cada uno
una lata de cerveza. Accedimos, ¿por qué no?, y yo tomé una coca light, pues era
un antojo que ya tenía días de no poderme satisfacer, y mis amigas unas
botellitas de agua. Ja, los chavos no creían que hubieran pedido agua, y a
los minutos Mónica los invitó a acercarse (Han de ser gringos, por espléndidos,
decía.). Se sentaron al lado nuestro, riéndose, mostrando su piel blanca
enrojecida por la acción del sol. Uno de ellos era bastante rubio, de nombre
Geoff y el otro, con el cabello rubio cenizo y los ojos verdes, Anthony. Ja,
eran canadienses. Comenzamos a hablar con ellos y ni modo, en inglés
porque no hablaban nadita de español. Nos empezaron a mostrar su fotos, a
tomarse fotos con nosotras, a invitarnos cervezas pero les sugerimos vino tinto.
Corriendo fueron a comprar dos botellas heladas y vasos. Brindamos por
Barcelona, por España, escuchamos a Coldplay, a The Mars Volta, a Outkast, etc.
Nos metimos a nadar como a las 10 de la noche, compraron otras dos botellas y
cierta embriaguez nos envolvió. Fue tan divertido, tan inolvidable, que cuando
nos quisimos ir de ahí, la bolsa de Nallely no estaba. Como pudimos empezamos a
buscar sobre la arena, le pedimos a la policía ayuda, buscamos en los
botes de basura, con linternas, preguntamos pero nunca apareció. Obvio
dentro de la bolsa estaba el pasaporte, varo, cosméticos, y las tarjetas de
crédito. Claro, el episodio se tornó inolvidable por todas
partes.

Al siguiente día levantamos la denuncia del
robo en la Comisaría y hasta el segundo día del incidente pudimos ir al
Consulado Mexicano, pero claro, nuestras autoridades no avisaron el cambio
de domicilio y cuando llegamos a la supuesta dirección, ya tenían dos años de
haberlo cambiado de ubicación. El pasaporte acabamos sacándolo en
la Embajada de México en Madrid. Lo vuelvo a decir, un gran momento
inolvidable.

miércoles, noviembre 09, 2005

En el metro de Barcelona, en busca del fuckin consulado mexicano, pues Nallely ya andaba de ilegal, por el robo del pasaporte.

jueves, noviembre 03, 2005

esperando...

Me siento a hojear una revista. Pienso en que no me encanta estar esperando aquí. Es una sala en color marrón, rodeada de floreros y maceteros. Frente a mi, hay un gran ventanal por el cual se alcanza a ver la calle y claro, mi coche estacionado frente a la tienda en donde compré los cigarros que celosamente guardo en mi bolsa. Me muero de nervios, me choca estar esperando y me molesta aún más porque hace mucho que no veo al chico al que estoy esperando. ¿Puedo fumar?, le pregunto a la recepcionista que se encuentra sentada frente a un escritorio frente a la puerta. La chica asiente, y me señala un enorme cenicero posado sobre la mesa de centro. Le sonrío, no me queda de otra. Abro la cajetilla de camel lights y enciendo un cigarrillo. Le doy una calada y disfruto como sale el humo por mi boca, llenando la salita de espera. Deposito la ceniza lentamente. Cuando llevo la mitad del cigarro, la recepcionista me llama, que ya puedo pasar. Apago el cigarro, apretándolo contra el cristal del cenicero, me levanto y atravieso el pasillo por el que me indican llegare a la oficina del "licenciado". Ja, el término resuena tan gracioso en mi mente. Cuando toco la puerta, escucho su voz, pase me dice. Suavemente giro el pomo de la puerta y dejo que ésta se deslice sobre su eje. Él está mirando hacia la puerta y yo, hacia donde está él. Sonrío con una sonrisa amplia, llena, expectante. Él, en un traje color perla está impecable, usa una corbata color uva. Una frase retumba en mi mente: ¡Se ve increíble! y él, se levanta y con un guiño me dice: ¡Estás increíble!

sábado, octubre 22, 2005

I'm here

He vuelto, sin
terceros molares, pero ya estoy nuevamente aquí.
Persiguiendo una nueva meta que ya he delimitado: mi
tesis
.
Estoy contenta,
satisfecha, plena, pues el european trip que hice me cargó de
una nueva energía
que fluye por mi cuerpo, haciendo que redescubra nuevos sentidos
que darle a mi
vida.
Desde que volví también veo a la gente que quiero contagiada de
una
vibra por hacer cosas nuevas o simplemente dejándose llevar por los
sueños que
han entretejido en esas noches de desvelo y que en ese instante son
tan tangibles,
pero que, si dejas que la mañana aliene, se
tornan simplemente en una
quimera.
Termino, añadiendo que el tarot
tenía razón.
Necesitaba un respiro, estar sola, meditar y solamente escuchar
lo que el
viento dice suavemente en una tarde frente a la
ventana.

martes, octubre 04, 2005

Y ahora me toca a mi ver volar a
una mariposa,
iridecen sus alas al toque del
sol,
brilla tan libre,
traslúcida al contraste del cielo
azul.
De pronto, se aleja,
aletea,
revolotea frente a mi,
pero se eleva
tan rápido,
que al mir
arla de nuevo,
sólo veo su estela
resplandecer...

miércoles, septiembre 28, 2005

...Y estando ahí, todavía me era inverosímil creer que estaba enmedio de un gran trip...

sábado, agosto 20, 2005

a Joak

Cuando miramos al cielo, nos dimos cuenta de que a las doce de la
noche brillaba una blanca luna llena (¿o nueva? Aún no se diferenciarla) y unas
nubes blancas y tersas, sobre el azul noche del 19-20 de agosto. Miré tus
brillantes ojos negros y me diste un abrazo. Lo que pensé es que ese será el
último abrazo de esta noche, de este mes, de ésta, nuestra despedida
personal.

Siempre, he de confesarte que, de lo que me puedo arrepentir, es de que, lo
que pasó esa vez saliendo del Bull, no llegará a convertirse en lo que deseo
ahora, pues conjugas todos los elementos buscados. Y de nuevo, al volvernos a
separar, ahora, por cuestión de días, solamente, pienso y repienso las miles de
ramas que pudieron nacer de un árbol que comenzaba a gestarse y que en cuestión
de decisiones creció tal y como ahora lo cultivamos.

martes, agosto 09, 2005

12.15 pm


Cuando pudo haber despertado, prefirió dormir, cuando por fin despertó, ya era demasiado tarde. El sol estaba muy arriba. Las nubes blancas en su totalidad, brillaban cual algodón en el cielo. Abrió lentamente los ojos y se dio cuenta de que seguía tirada a la mitad de la pradera. A lo lejos se podían mirar aquellas pirámides grisáceas que casi tocaban el azul celeste de esa mañana de verano. Sentía como la camiseta se le pegaba al cuerpo, pues el calor húmedo la sofocaba completamente. Escuchaba como zumbaba uno que otro insecto alrededor de ella y en el pie izquierdo una roncha, inflamada y rojiza comenzaba a darle comezón. Se amarró el cabello, se colocó la mochila a la espalda y se encaminó a la construcción más cercana. Al llegar al pie de la pirámide y caer en la cuenta de que eran muchos y pequeños escalones, sacó una naranja de la bolsa amarrada a un extremo de la mochila. Comenzó a quitarle la cáscara y comerse uno a uno los gajos. Respiró hondo después de haber terminado su frugal desayuno y comenzó a subir.

Gruesas gotas de sudor comenzaron a escurrirle de la frente, y la nuca. Sentía calientes las mejillas, y el cabello se le pegaba a la cara. Cuando llegó, más o menos a la mitad de su recorrido, volteó lentamente hacia atrás y descubrió que podía ver ya algunas copas de los árboles desde arriba. Aquel panorama verde la instó a seguir subiendo, y con mayor vigor llégó a la cima. Desdé arriba un viento la azotaba tiernamente. Le secaba el sudor del rostro y refrescaba tanto el paisaje que dejó a un lado su mochila. Sacó su pequeña cámara y disparo unas cuantas fotos. Se sentó en el límite trasero de la pirámide, colgando los pies. Antes sus pies se extendía un gran mar verdoso, pues esa sensación daban los árboles, tan juntos, tan etéreos, estremeciendo su hojas al ritmo que el viento les tocaba.